Un mapa emocional

Un mapa emocional

TE QUEDARÁS EN LA OSCURIDAD

En su diccionario personal, Diego (nombre ficticio), de 6 años, define la palabra desahucio, no con una acción o efecto de otra cosa, sino como una emoción: “el miedo a saber que te quedarás en la oscuridad, a que te olviden”.

Su testimonio y sus reflexiones forman parte, junto al de otros niños y niñas, madres y padres, todos ellos víctimas de desahucios, de este mapa emocional y análisis del efecto que los desahucios provocan en los niños y las niñas desde una perspectiva de derechos. A partir de entrevistas de rigurosa profundidad y recogidas a través de metodologías participativas, el informe  analiza un fenómeno que desde hace años azota duramente a la infancia en España y que alcanza el nivel de emergencia, pero para el que las Administraciones Públicas apenas han dirigido atención.

Cada día se ejecutan 166 desahucios en hogares españoles, de los cuales, entre el 70% y el 80% tienen niños y niñas a su cargo. A pesar de la extensa normativa nacional e internacional que recoge la protección de la infancia, en todos estos casos se está produciendo una violación permanente sobre los derechos de los niños y las niñas que viven en esos hogares, tanto en su derecho a una vivienda como a otros derechos tan fundamentales como la educación, el cuidado,  la participación o a recibir una atención digna y protectora por parte del Estado.

El estudio recorre cada una de las paradas del mapa emocional que supone un desahucio para la vida de un niño o una niña; un recorrido que empieza mucho antes del día en el que deben abandonar su casa y que lamentablemente no termina cuando finaliza el proceso de desahucio. Analiza también el papel que ocupan en este recorrido cada uno de los actores fundamentales en la realidad de los niños: desde su familia, a su escuela, pasando por la justicia y por el que hasta ahora es el único y absoluto espacio de apoyo incondicional para las víctimas de la estafa hipotecaria: la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

El informe reivindica ante todo que los niños y las niñas no solo son víctimas de los desahucios, sino que también son, quieren y pueden ser parte de la solución.

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